Que un ordenador se quede bloqueado es una situación común y frustrante.
La reacción inmediata suele ser actuar por impulso, pero muchas de esas acciones pueden agravar el problema, provocar pérdida de datos o incluso dañar el equipo.

Te explicamos qué NO debes hacer cuando tu PC se cuelga y cuál es la forma correcta de actuar.

No lo apagues de golpe sin comprobar nada

    Uno de los errores más comunes es mantener pulsado el botón de encendido para apagar el ordenador de forma brusca.

    ¿Por qué es un problema?

    • Puede dañar archivos del sistema.
    • Puede corromper documentos abiertos.
    • Aumenta el riesgo de fallos en el disco duro.

    Qué hacer en su lugar: espera unos segundos y comprueba si el sistema responde. Solo apaga de forma forzada si no hay otra alternativa.

    No reinicies una y otra vez sin identificar el problema

    Reiniciar repetidamente sin saber la causa puede empeorar la situación.

    Esto puede provocar:

    • Errores de arranque.
    • Bucles de reinicio.
    • Mayor desgaste del hardware.

    Qué hacer en su lugar: si el problema se repite, anota cuándo ocurre y solicita revisión técnica.

    No sigas forzando el uso del ordenador

    Si el equipo va extremadamente lento o se congela con frecuencia, seguir usándolo como si nada puede provocar fallos mayores.

    Esto suele indicar:

    • Falta de mantenimiento.
    • Problemas de hardware.
    • Presencia de virus o malware.

    Qué hacer en su lugar: detén el uso, guarda la información cuando sea posible y revisa el equipo cuanto antes.

    No instales programas “milagro” sin saber lo que hacen

    Buscar soluciones rápidas en internet y descargar programas desconocidos es un error habitual.

    Riesgos:

    • Instalación de malware.
    • Empeoramiento del rendimiento.
    • Robo de datos personales.

    Qué hacer en su lugar: utiliza solo software fiable o consulta con un profesional antes de instalar cualquier herramienta.

    No ignores el problema si ocurre con frecuencia

    Un cuelgue puntual puede ser algo aislado, pero si ocurre de forma habitual es una señal clara de alerta.

    Ignorarlo puede acabar en:

    • Pérdida de información importante.
    • Avería completa del sistema.
    • Paradas inesperadas en entornos de trabajo.

    Qué hacer en su lugar: solicita un diagnóstico técnico y realiza un mantenimiento preventivo.

    ¿Tu ordenador se congela con frecuencia?

    Contacta con nosotros y revisamos tu equipo para que vuelva a funcionar con normalidad.